martes, 12 de mayo de 2009

HISTORIA DE LA TUNANTADA


LA TUNANTADA
LA FIESTA INOLVIDABLE - Primera parte
La Tunantada en JaujaCada año el distrito de Yauyos, en Jauja, se convierte en una fiesta interminable e inolvidable. Todo ello por la legendaria celebración de la Tunantada y El Jalapato, llamada también fiesta del 20 de Enero, en honor a San Fabián y San Sebastián. Personajes salidos de la efervescencia social de la época colonial han sido rescatados por el folklore popular para darle un escenario distinto, lleno de colorido, musicalidad y sátira, ingredientes desplegados generosamente por los jaujinos.Esta vez, ANDARES visitó Jauja con una invitada especial: la periodista española Laura Mayoral, quien con ojos peninsulares gozó cada momento de la Tunantada y descubrió el origen de esa tradicional expresión española "Esto es Jauja", que escuchó a sus padres cuando deseaban graficar la abundancia y la belleza de la tierra.Estar en el paraíso es estar en Jauja. 0 por lo menos así reza el dicho español "esto es Jauja". Por eso, cuando Andares me propuso realizar un viaje a esta zona del Perú, no pude resistirme. Quería saber por qué esta ciudad, dentro de las muchas que conformaron el Imperio "donde nunca se ponía el sol", se quedó grabada en el subconsciente del pueblo español de forma tan indeleble que perdura hasta el día de hoy.Mi primer contacto se produce de noche, embutida en ropa de abrigo y aliviada por estar sin síntomas de soroche luego de ascender por primera vez en mi vida ha hasta los 4,000 metros de altura. El ómnibus nos ha dejado en la Plaza de Armas de la ciudad. Una suave lluvia y los pocos mototaxis que permanecen en vela hasta las cuatro de la mañana para recoger a los viajeros, nos reciben. Comienza nuestro periplo.El objetivo principal es descubrir y bucear en la Tunantada. Cada año, para el 20 de enero, el distrito de Yauyos, en Jauja, celebra esta fiesta tradicional en honor a sus santos patrones, San Fabián y San Sebastián, que encierran, tal y como fuimos descubriendo poco a poco, una gran riqueza histórica, social y turística. La Tunantada, sin embargo, no es exclusiva de Yauyos, aunque sí la más conocida, porque durante los once meses restantes se baila en diferentes distritos de la ciudad.El primero que nos introdujo en toda su complejidad fue el profesor Luis Cáceres Osorio, defensor de la difusión y conservación de las tradiciones jaujinas. El nos cuenta que la Tunantada es exclusiva de Jauja, ya que tiene una música y danza específica que la distingue de las celebradas en otros pueblos de la región, donde son conocidas como las Chonguinadas.En cuanto a su origen, "no hay un estudio serio que lo determine. El más posible es que a Jauja, al ser tierra de ferias; venía gente procedente de la selva, de Bolivia, de Argentina con su productos para vender. Por la tarde, se iniciaba la fiesta con música, mezclándose toda la gente", afirma Cáceres.Esta versión explicaría la presencia tan va-riada de personajes en la danza de la Tunantada, donde se mezclan todas las clases sociales. "Está El Príncipe, que es el de mayor rango, porque es la clase alta y representa al español. De la clase media, están El Argentino y El Boliviano. Y de la clase baja, el indio. Esta jerarquía se refleja además en el baile".Otros personajes presentes son la wanka y la jaujina, ambas representan a indígenas concubinas de los españoles. Cáceres explica que antes sólo se vestían los hombres, pero que ahora ya se han incorporado la mujeres. Además, resalta que incluso últimamente "han aparecido personajes como el piel roja, cow boys, los osos... que no tienen nada que ver con la Tunantada".Pero nos llamó la atención el uso masivo de máscaras. Cáceres nos explicó: "Para no ser identificados los danzantes, cuando ridiculizaban a los españoles". Porque ante todo la Tunantada es una sátira de los indios y los mestizos hacia los españoles dominantes, quienes impusieron sus comportamientos.


LA FIESTA INOLVIDABLE - Segunda Parte
Orígenes de la TunantadaLos estudios realizados por Luis Cáceres 0sorio y Henoch Loayza Espejo, ambos integrantes del Centro de Estudios Históricos Sociales "Julio E; Núñez", sostienen que la Tunanta da surgió en la época colonia Jauja era el paso obligado viajeros y comerciantes que unían en Lima con cualquier ciudad del virreinato. Todos ellos se reunían en los barrios de La Samaritana; Lorenzo, o Cruz de Espinas, hasta que el sol se ocultaba. Luego ello, acompañados por la música y el licor, confraternizaban en impresionante fiesta donde argentinos, bolivianos, selváticos y cusqueños se confundían con los indígenas, criollos, españoles , pobladores del Valle del Mantaro. Esto dio origen, según los entendidos, a los diversos personajes que integran actualmente la cuadrilla de la Tunantada. Es una delicia ver a El Príncipe, La Wanca, La Jaujina, El Chuto a Huatrila, El Argentino, El Jamito, El Boliviano, y El Chuncho o Anti bailando con propias características.El Príncipe representa al conquistador ibérico, quien ocupó altos cargos y era dueño de tierras y riquezas. En este danzante se puede identificar a la clase dominante en la época colonial. Por ello El Príncipe se ubica en la te posterior muy cerca de la orquesta.Junto a él están La Wanca Jaujina. Ambas vestidas elegantemente mueven sus primorosas polleras. La primera de ellas con sombrero de copa redondeada de fibra de vicuña, pechera donde lleva prendidas moneda de oro y plata, manta amplia de terciopelo, y fustán blanquísimo.La Wanca es quien durante la conquista se convirtió en amante del español, una desclasada que renegó de su raza. Por su parte, La Jaujina lleva sombrero blanco, aretes de oro y plata, manta de terciopelo y faldellín de cachemira. Este personaje representa a la indígena natural del Hatun Xauxa, quizás a la mestiza descendiente de la nobleza que se vinculó a los españoles.Es quizás El Chuto o Huatrila quien se lleva la simpatía del público. Vestido con chullo, máscara de badana, camisa de lana, huatrilla o pantalón corto con adornos, medias de lana y ojotas, este cómico persona-le interpreta al indio o mestizo, de la clase baja, dedicado al pastoreo o agricultura explotado por la clase alta. El Argentino, también llamado Tucumano o Arriero, va vestido con sombrero de paja, poncho de jebe, lazo, pantalón de montar y botas con espuelas. Otro personaje es El Jamille, Boliviano o Curandero, que cubierto con su sombrero de lana, camisa blanca, corbata anudada, y poncho pequeño, que representa al mestizo sureño de la zona aymara que se desplazaba por el virreinato ofreciendo su trabajo. Finalmente está El Chuncho, Anti o Selvático, que lleva su corona de carrizo, y representa al habitante de la selva, que tenía contacto con los Wancas y Xauxas, quien abastecía de amuletos, plantas medicinales y frutos.Por su parte, Hildebrando Terrereros Yupanqui, normalista, profesor y apasionado de la historia de Jauja, dejó una serie de escritos, recopilados cuidadosamente por su hijo Carlos, donde analiza el baile de la Tunantada: "como tal vislumbra la actitud de un pueblo, los problemas de la vida en sus diversos aspectos ...es un museo social viviente que pervive en todos sus aspectos gracias al conjunto de artistas que confeccionan cada uno de ellos sus vestidos, aditamentos, características, adornos, modo de pensar, actuar, simbolismos de cada prenda. Es una manifestación heráldica, los blasones de la nobleza, de riqueza, de orgullo racial, de cultural, idioma y arte".
LA FIESTA INOLVIDABLE - Tercera Parte
Encuentros de dos mundosA media mañana, hago un alto en el camino. Decido ir a recorrer sola por las calles de la ciudad. Para encontrarme con la gente, para observar o, más bien, para ser observada, porque mi rostro pálido denota mi condición de extranjera. Jauja me hace recordar la arquitectura de los pueblos españoles de Castilla y León allá por los años 50. Las casas son bajas, de tejas, con paredes descoloridas por el clima duro de la sierra y por el paso del tiempo. Las tiendas de ultramarinos, de telas, de ropa con esos maniquíes antiguos de medio cuerpo y cara perfectamente europea tienen un color sombrío, lúgubre. Sólo asomo ligeramente la cabeza en el interior, pero sé que huelen a rancio. Las he visto y olido antes en los cascos antiguos de otras ciudades.Sin embargo, las mujeres de la sierra sentadas con sus productos, sobre todo frutas y verduras, en las aceras de las calles principales, son algo totalmente novedoso para mí. Me llaman la atención sus sombreros de copa alta, sus innumerables faldas, sus trenzas largas de negro azabache y su rostro curtido.Mi deambular concluye finalmente tras recorrer la Alameda de la ciudad, lugar de concentración de los camiones que transportan las mercancías de la gente de la sierra, incluidos ellos mismos. De regreso, hacia el punto de encuentro con mi compañero, la tranquilidad del ambiente es sin embargo interrumpida. Ráfagas intermitentes de música de orquestas anuncian que la fiesta está comenzado a palpitar.La orquesta es una parte esencial dentro de la Tunantada. A lo largo de los siete días de celebraciones, por las mañanas, recorren las casas de los socios de los distintos clubes de la ciudad, que los invitan para amenizar las reuniones con sus amigos y vecinos.En nuestro caso, seguimos a la "Sonora Jaujina" por su andadura en los hogares de los miembros del Club Nueva generación San Miguel de Bellavista.En todas las reuniones, las notas de los violines, arpas, saxofones y clarinetes se entretejen con las conversaciones de la gente. La cerveza y otros licores pasan de mano en mano, y en el centro del grupo siempre está presente el baile. Sin duda, reina un ambiente relajado y distendido que provoca la declamación de encendidos discursos que resaltan el espíritu de hermanamiento surgido a través de la Tunantada y agradecen el agasajo ofrecido por el anfitrión. En una de las casas pudimos contemplar cómo se visten los chutos, en esta ocasión los del grupo Cullucaras. Nunca dejaron de bromear mientras afianzaban sus botas altas, se ponían los walki -bolsitos de piel, donde se guardaba la caña, la coca y los cigarros que proporcionan fuerzas para seguir bailando-, se ajustaban sus máscaras o retocaban sus pantalones bordados. Son los juergueros de la fiesta.Pero, todo hasta aquí, han sido los preliminares. Se han estado calentado motores para prepararse hacia el gran momento: la reunión de todas las asociaciones con sus danzantes y orquestas para exhibirse ante el resto de la comunidad. Para mí fue además el momento de mayor expectación, de mayor combinación de experiencias y sensaciones. Por empezar, de camino a la enorme Plaza monumental 20 de Enero, las calles aledañas estaban repletas de puestos y tenderetes de comida preparada al instante. Cientos de olores de platos diferentes se mezclaban con el humo de los fuegos, con las voces de los vendedores, con el ir y venir de los transeúntes que intentaban no quedar embarrados, con el colorido de los penachos de los sombreros de los príncipes, que sobresalen por encima de nuestras cabezas. Un auténtico crisol incapaz de ser abarcado por los sentidos.Mi siguiente sorpresa tuvo lugar una vez alcanzada la Plaza Monumental y darme cuenta de que estaba rodeada con toldos de tablones de madera, muy al estilo español. Antiguamente en los pueblos de la Península Ibérica existía la costumbre de levantar en época de fiestas palcos con carretas y tablones desde los que la gente observaba las corridas de toros, las encerronas.En esta ocasión y en este lugar, desde los toldos, lo que se admira son los 500 danzantes seguidos por sus orquestas y rodeados de un enorme gentío. Todo es movimiento. Los príncipes bailan con porte aristocrático, en pequeños giros altivos acentuados por sus bastones o espadas. Las wankas hacen tintinear las monedas de sus pecheras, que en otros tiempos fueron de oro y plata, y balancean sus mantas primorosamente bordadas con hilos de llamativos colores que parecen dar vida a las flores y pájaros que las adornan. Mientras, las jaujinas mueven los pañuelos blancos y levantan sus faldas para mostrar el bamboleo de las puntillas de las enaguas.
LA FIESTA INOLVIDABLE - Cuarta Parte
"Es un orgullo vestirse así porque conservas la tradición y sigues las costumbres de tus ancestros", nos dice un chuto. Por eso, cuando llega el momento de la competición entre las diferentes asociaciones de tunanteros, todos intentan mostrar lo más elegante de su vestuario y realizar la danza más perfecta, aunque se sepa que no hay ganador. Simplemente por la satisfacción personal de participar.Pero la competición entre los tunanteros no es la única. También se disputa en la Plaza 20 de Enero el tradicional Jalapato. Los mejores chalanes de la región montados en sus caballos de paso intentan conseguir el dorado trofeo: la cabeza del pato. Para ello pasarán al trote por debajo de un poste agarrando y "jalando" de la cabeza al pobre animal, que previamente ha sido vestido y colgado. No faltó gente que mostró su oposición a esta costumbre.Espejo socialSin embargo, tras el bullicio y el frenesí de la fiesta, se esconde algo más. El presidente de la comisión organizadora de las Festividades del 20 de Enero de este año, el médico Belisario Sanabria, explica que la Tunantada es el reflejo de lo que sucede en la sociedad jaujina: "es un laboratorio para estudiar a la sociedad en su conjunto, ya que el que baila y asiste muestra, cada cual, sus posibilidades". Es decir, los danzantes gastan mucho dinero en la compra de su vestimenta e invierten su tiempo en los ensayos "para poder mostrarse un día ante miles de personas en la Plaza Monumental. Todo ello conlleva un esfuerzo que no está al alcance de todos".Pero también el que no baila tiene que cumplir reglas no escritas pero presentes en la festividad. Por ejemplo, todos invitan a beber, pero quien sólo bebe y no paga es mal visto. Ellos son los denominados "cuellos". Además, Sanabria cuenta cómo el danzante, protegido con su máscara, se desinhibe y habla sin tapujos al resto de la gente, de una manera franca que no lo haría en ningún otro momento.No obstante existen personas con una percepción distinta de la Tunantada. Para el regidor de la municipalidad de Jauja, el médico Elíseo Mejía Coral, "actualmente la Tunantada significa un momento en el que el jaujino da rienda suelta a su frustración. Desfoga sus miserias y penurias".Pero Belisario Sanabria, un jaujino profundo que habla con pasión por su tierra, resalta que las posibilidades de Jauja no terminan en la Tunantada, sino que en el Valle del Mantaro se celebran innumerables as tanto paganas, religiosas o históricas a lo largo de todo el año.El desea convertir a Jauja en una ciudad turística, "porque tiene un gran potencial" en diversas áreas: tours en el Valle del Mantaro, turismo arqueológico, gastronómico, deportes de aventura. Incluso, fomentar un centro de investigación multidisciplinario porque "Jauja es cuna de intelectuales que han trabajado y trabajan en estamentos internacionales". Nosotros pudimos comprobar personalmente las grandes oportunidades existentes para hacer recorridos por el Valle del Mantaro. Poco después de despuntar el alba de nuestro último día de estancia abandonamos Jauja camino a Molinos, Masma, Julcán, y la laguna de Paca. Pueblos ubicados a sólo media hora de distancia de Jauja, pero muy lejos del estrés y la violencia de las ciudades. Nos fuimos internando poco a poco en verdes llanuras bordeadas por suaves colinas y bosquecillos de eucaliptos. El camino no es de asfalto, sino de tierra afirmada que hace bambolearte todo el tiempo. Es quizás mejor así, para caer en la cuenta de que esto ya no es la ciudad ni sus comodidades, sino la naturaleza con su dureza pero también con las enormes maravillas que ofrece a su alcance.Los ríos tranquilos que surcan estos parajes cubiertos de bosques, las pueblecillos con sus casas de adobe y piedra, el mirador natural que te permite observar todo el valle... Si esto no es el paraíso, por lo menos yo lo siento muy cerca.
CONTESIA REVISTA ANDARES

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